Vivir en una comunidad de propietarios implica compartir espacios y, a veces también molestias. Entre ellas, los ruidos son, sin duda, uno de los problemas que más tensan la convivencia: perros ladrando a todas horas, fiestas constantes, obras interminables, apartamentos turísticos con trasiego de gente… Situaciones que pueden acabar afectando al descanso, a la intimidad y, en definitiva, a la calidad de vida. Si está pasando por algo así, es importante saber que no tiene por qué resignarse.
¿Qué ruidos pueden considerarse realmente una molestia?
No todos los ruidos justifican una intervención. Suelen considerarse problemáticos aquellos que:
¿Qué se puede hacer?
La vía más ágil es poner el problema en conocimiento del presidente de la comunidad o del administrador. Ellos pueden:
Este requerimiento suele ser el primer movimiento antes de iniciar cualquier procedimiento.
Si las molestias continúan, se podrá solicitar al Ayuntamiento una inspección para medir los niveles de ruido. Si los técnicos municipales verifican que se superan los límites establecidos en la Ordenanza de Ruidos o normativa autonómica:
¿Y si los ruidos los provocan inquilinos?
Es habitual que las molestias vengan de pisos alquilados. En esos casos:
La vía judicial: cuando ya no queda otra opción
Si las quejas, avisos y actuaciones administrativas no funcionan, siempre existe la vía judicial. En estos procedimientos se pueden solicitar:
En Unive Abogados podemos acompañarte en todo el proceso: analizar tu caso, asesorarte sobre los pasos más eficaces y, si es necesario, llevar la defensa en vía administrativa o judicial.
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